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miércoles, 11 de mayo de 2016

Nuevo horizonte

La historia desde el punto de vista de los nómadas:
Es un regalo vislumbrar, como el fósil de una intuición, huellas en un paisaje cambiante.
Puedes seguirlas, o no seguirlas.
En cualquiera de los casos, su línea puede acabar en el mar o acabar en un abismo.
Ahora tienes que dar este paso.
Y por detrás de ti, se acerca ya el vendaval, el deshielo, la marea.
Las señales que hacemos en los mapas, Laura Casielles

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Curso Practico: Educacion Emocional con arte

"Nos enseñaron desde niños cómo se forma un cuerpo sus órganos sus huesos sus funciones sus sitios pero nunca supimos de qué estaba hecha el alma"
Para todos aquellos que seguís nuestro trabajo: docentes, personas orientadoras, técnicos de educación no formal, mamas, papas, tíos... que creéis que otra educación en lo formal y lo no formal es posible, os invitamos a esta formación creativa y llena de recursos prácticos para una educación emocional con arte.
INSCRIPCIONES HASTA EL 9 DE DICIEMBRE - PLAZAS LIMITADAS
653872008 - lacaracola.iniciativas@gmail.com

viernes, 13 de noviembre de 2015

Por Avilés


Seguimos de experimento en experimento... ayer cerramos los talleres de mejora del clima en el IES Carreño Miranda de Avilės... un sitio especial con profesionales muy especiales que creen en el trabajo intangible para poder crecer como personas y como centro. Muuchas gracias por dejarnos aprender tanto.. y aquí os van unas fotillas de la feria de talentos y superheroes para compartir!!!

domingo, 19 de julio de 2015

sabiduria

Dice mi padre que en las cosas controlables (que no son muchas) hay que sentirse bien a tope. Que la vida es bastante compleja, y el mundo es terriotorio hostil. 
Podemos controlar las ensaladas y los aliños, los paseos. Bañarse con la manguera o comprarse una pistola de agua para atracar por sorpresa a una hermana que quieres. Podemos controlar los niveles de poesia y musica. Esperar a amigas que llegan de lejos. Ver el mar como si tuviera un año de vida. Bailar. Y poco mas...

domingo, 26 de abril de 2015

#VIIIEPA VALENCIA 2015

 ‪#‎VIIIEPA‬. Para crecer y compartir: participasion, gente linda y a revolucionar lo cotidiano. Encuentro de educación para la participación en valencia.



miércoles, 15 de octubre de 2014

Vuelo hacia el universo CAPA: o todas aquellas cosas que me hicieron suspirar y crecer.

De pequeña quería ser druida. Después bailarina y pintora, luego antropóloga, química y médica. De joven me imaginaba siendo camionera, surcando las carreteras de norte a sur escuchando leño con el viento de cara. Geóloga, bióloga y un montón de ólogas.

Al final estudié trabajo social. Pero eso no es lo importante, aunque los que me conocen saben que el trabajo social para mí, es de mis impulsos primarios.

En colegio e instituto sufrí la educación bancaria, que me hacía sentirme inútilmente no valida, limitada e insegura. Después de tiempo entendí que mi vocación era ser libre, y no esclava de un sistema que buscaba obreras donde yo y mi esencia creativa y rebelde no encajábamos.

Un verano adolescente todo se lleno de sentido. Descubrí, tratando de cambiar el mundo desde nuestra Asociación Juvenil, que mi vocación era crear espacios, vincular a la gente, construir energía viva, llena de esperanza y probar a ensayo error… A veces, era tan fuerte el movimiento que las rupturas movían el corazón hasta dejarnos sin fe en desierto total, y dolía. Luego aprendía.

Tuve la suerte de contar con buenos maestros y maestras en el camino, que me hicieron entender una ley básica sin perder la fe en mí: venimos a aprender. Y así me permití decepcionar un montón de veces a mi entorno y a mi misma sin que nadie me arrebatara ni el amor a la vida ni las ganas de seguir cambiando el mundo.

Así fue, en cada aventura, en cada viaje, en cada huida de mí y de los demás.

Desde muy joven aposté fuerte en el mundo asociativo, vinculándome a entidades y coordinando proyectos diferentes: aprendiendo, experimentando y descubriendo. La lista es larga.

Siempre me rodee de músicos, no  por casualidad. De ellos aprendí la riqueza de la diversidad, la ternura en la creación y el compartir, la capacidad de viajar inmediatamente a un espacio protegido, un lenguaje común: la música. En éste aprendizaje decidí formarme en la capacidad de la música de sanar y acompañar internamente a las personas.

Desde niña, soñaba con unas mujeres de pañuelo blanco que le gritaban a las dictaduras militares y decidían socializar la maternidad, ellas, que años más tarde pude acompañar en la plaza, ellas que daban pasos al contrario de las agujas del reloj. Tuve esa suerte y aprendizaje a través de lo que para mí es la mejor escuela de disciplina, ética y política que conocí en Asturias y parte del extranjero: Soldepaz Pachakuti.

De Colombia, los viajes, las idas y venidas aprendí sobre todo que el corazón mueve mares, vincula a personas e interfiere la vida de otros de manera inimaginable. También que la justa rabia hay que llevarla desde el optimismo, desde la fe incansable de ir como hormiga creando un mundo diferente, aunque exista el terror, aunque avance: “el aleteo de una mariposa…”

En Honduras me tropecé conmigo misma, y el género. “si las mujeres contaran sus verdades el mundo reventaría”. Mientras, Yajaira, me mostraba un mundo injusto y desigual que tenía directa relación con  otros que yo habitaba, algo que recordaba a lo que un tal Ghandi dijo: “vive simplemente para que otros puedan simplemente vivir”. Meses después ella tiraba piedras contra una dictadura y también aprendí de la valentía de un país y sus personas.

Festivales aquí y allá, cursos, encuentros, intercambios, seminarios, talleres… Un montón de vueltas y revueltas, de conspiraciones y formaciones, de sueños compartidos y locuras pasajeras con día y hora, con un montón de miradas cómplices.

La Red de Educación para la participación Creando Futuro, y mis compañeras de la red, siempre fue y fueron “la rama que me ayuda crecer” abriéndome posibilidades vitales, herramientas y acompañándome en mi aprendizaje.

En 2010, fui seleccionada y becada durante tres años por la Red de OIYP, como la única española para formar parte del programa de Jóvenes en Acción. En India me llené de esperanza, de ver como jóvenes de países para mi desconocidos reinventaban el mundo para llenarlo de paz, así fuera a ponchazos. También me reafirmé en la mirada global, y la necesidad local.

Fue el proceso de muerte de mi abuela, su dolor e indignación con la vida, lo que me hizo cambiar el rumbo de las cosas. A ella la acompañé con amor pero sobre todo autenticidad. De niña política pase a mujer. Y ahí empecé a plantearme, después del acompañamiento a víctimas de derechos humanos en América latina, que la rabia de una guerra inconclusa desde el bando vencido dolía en el alma hasta enfermar. Y abrí una puerta a una búsqueda de encontrar el eje necesario para vivir en calma, y poder así, seguir caminando en la construcción de un cambio político.

Lo encontré en 2012 en el máster de ecología emocional. Con la fuerte creencia que la política tenía algo que ver con la gestión de las emociones, con hacernos libres desde dentro. Mientras me rodeaba de un ambiente poco ecológico y puramente
ácido para el corazón. Los dos años de máster fueron un viaje hermoso, intenso y complicado.

La danza, la música, los cuencos tibetanos y el resto de artes creativas me ayudaron a protegerme del mundo y salvarme de la vida, a hacer caminar la palabra.

Tenía un aprendizaje pendiente que hacer de autonomía y confianza, y de ahí nació el laboratorio, arropado por el calor de mis compañeras de máster que, sin saberlo, recuperaron mi historia para darle sentido y la convirtieron en un diamante.

De pequeña quería ser druida. Después bailarina y pintora, luego antropóloga, química y médica. Camionera, surcando las carreteras de norte a sur escuchando leño con el viento de cara. Geóloga, bióloga y un montón de ólogas.

Al final estudié trabajo social,  algo de sociología y algo de antropología... Pero eso no es lo importante. Fui un poco de todas esas cosas.
Gracias a las experiencias significativas que me permiten jugar, crear, construir, cambiar. Y ahora trasmitir y continuar con este nuevo proyecto con el que crecer.

Gracias a la vida…